Siempre conmigo

A veces, en vez de acordarme de ti, me acuerdo de mí.

Y a final de todo,
en cada esquina que no veo,
en cada punto muerto donde caigo,
en cada regazo sobre el que lloro,
en cada verso,
siempre la misma persona.
Debería aprovechar para decirle gracias por estar cuando nadie está,
por ser una soledad bonita que te despliega las alas y te dice admírate,
por ser el hasta la muerte en el que menos creemos,
pero el único que es cierto.
El nido en el que nacemos, vivimos y morimos.
Y del que se alimentarán los insectos.
El último viaje.
El último destino.
Y aquel en el que siempre querremos estar.
Aunque a veces necesitemos vivir en otros cuerpos.

Dicen que somos de quien nos cuida
porque pocas veces nos acordamos
de cuidarnos a nosotros mismos.
Y quizás ese
sea el peor amor no correspondido de nuestra historia.

Veo una persona
al final de todo,
pase lo que pase.
Soy yo.
Y aunque lo sé
nunca me doy las gracias.

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