Mis desgracias.

image

Qué íntima relación mantengo con mis desgracias.
Ellas me acunan hasta que el llanto se resigna y hasta en el olvido me recuerdan que sigo estando como hilo,  pendiendo en sus brazos.
Si me levanto es por ellas,  que alzan mis destrozos como piezas de un puzzle y me desordenan el sueño.
Y despierto.
Si me entra hambre,
sed,
deseo
es porque ellas mueven sus alas recordándome que soy humano, simple en su humanidad.
Escondido, ignorado.
Y que por mis instintos estoy condenado,
Si me revelo contra ellos seré mi propio final.
Si me acuesto me mantienen en vela,  pensando en como podría decirles que no las quiero de vuelta, que prefiero mi vida vacía que mi vida con ellas.
Tan revuelta.
Pero cuando encuentro el valor, se meten en mi garganta y como opio, me adormecen.
Para cuando levanto, otra vez pienso que sin ellas yo no soy más que hombre solo porque ellas son todas las mujeres que se acuestan en mi cama
y yo soy el tipo que las quiere invitar a dormir en otro lugar.
No puedo negar que algo más que azar debe estar orquestando nuestros encuentros,
para que siempre acabemos ambos tomando el desayuno en tamaño silencio.
Ayudando a bajar las palabras pendientes con el café, que ellas solo saben preparar solo y bien amargo.
A fin de cuentas, ‘Soy un hombre literalmente amado por sus desgracias’
Y, a veces,  yo también les digo que las amo.
Pero creo ser más sincero,
cuando otras veces le contesto
que veo necesario terminar esta relación.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s