Cuestión de tiempo.

​Llegué tarde a tu vida.

Jamás volveré a confiar en la hora que marca un corazon.


Diego Ojeda.

He llegado tarde.

Y he perdido.

Perder sabiendo que fue el tiempo el que cruzó primero la línea de meta causa estragos.

Nadie nos dijo nunca lo malo que es a veces retrasarse.

Ver el ser impuntual como una falta de respeto

para aquellos impacientes en entrar a tu vida.

Por eso pido perdón.

Lo siento.

Desde que lo sé el minutero hace recuento de mis derrotas 

para echármelas en cara cada vez que llego tarde

como diciendo

otra vez la has jodido

pero bien.

Y ya incluso la soledad me parece un buen baile

ahora que  como siempre

no tengo con quien bailar.
Supongo que la culpa es mía 

por tener relojes de arena en la sangre y no en las manos

para mirarlos.

Por no saber cuándo es el momento 

y esperar a sentirlo

por creer que sería suficiente estar en el instante

y no llegar con tiempo.

Latir de sobra.

Sentir al unísono.
La impuntalidad es mi peor marca de nacimiento

y tú 

tú siempre fuiste un impaciente.

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