¿QUÉ ME HIZO VOLVER A LA POESÍA?

Ayer fue un día importante.

Este mes es un mes importante.

Hace dos años a principios de noviembre no tenía este blog. Tenía otro donde escribía cosillas para desahogarme. No tenía por costumbre escribir poesía, casi que ni leer poesía era para mí algo tan esencial como lo es ahora.

La poesía y yo nos habíamos dado de bruces desde primaria, cuando lo que yo escribía de poesía se resumía en poemas para mis padres en fechas señaladas y poemas sobre lo que sentía hacia lo que yo creía mi primer amor. (Con decir que uno de mis poemas más representativos de esa época era Banco de miradas apasionadas ya os estoy diciendo bastante… no sé si algún día  verá la luz ese poema y todos los que aún guardo en una carpeta).

Aunque nunca he dejado de escribir relato (mentiría si dijera que actualmente escribo muchos relatos porque el tiempo escasea y me estoy dedicando más a la poesía).

De repente (y no, tampoco fue algo instantáneo) comencé a levantar la vista y ver algo mágico en todo lo que me rodeaba. No es hacer poesía, es verla. Que alguna palabra te suene a verso y sientas necesidad de tejerla y de hilar hasta que un poema acabe en ovillo de lana enrevesado y sin la forma que tú habías diseñado.

Así es la poesía: como un vestido que vemos, puede gustarnos más o menos, pero si nos encaja ya no hay manera de no verse bien con ello puesto. Pues a mi la poesía empezó a hacer que me viera maravillosamente en el espejo. 

Las causas de mi retorno a la poesía fueron varias. Entre ellas las más importantes… la manera de acercarme a ella gracias a los dos profesores últimos que había tenido en la escuela de escritores y el sentimiento hacia una persona que era hiperimportante en mi vida.

El amor tocaba de imprevisto en mi puerta, con más fuerza que nunca y yo le recibía con la pluma entre las piernas. Solo nos faltaba el papel o las sábanas.

Mi anterior entrada ¡Poema de aniversario! es eso mismo, el poema que conmemora estos 2 AÑOS de escribir constantemente, día a día y no solo eso, sino también de cuidar mi blog al que poco a poco se suman algunos lectores (muy fieles, por cierto) y del que aunque nadie nadie leyera me sentiría orgullosa. AQUÍ  (y en mi anterior blog: Querido veintidos Blogspot ) está todo lo que he sido, todo lo que he sentido y todas las capas que me he quitado y he lanzado sobre quien estuviera mirándome de reojo y leyéndome con el cariño, con la afición con la que muchos lo hacéis.

¿Y por qué este poema? Que yo recuerde fue el primer texto (durante este nuevo regreso) del que verdaderamente me sentí algo orgullosa, que compartí y que me reflejó como alguien más madura de lo que era, al menos, mientras escribía.Y porque habla del sentimiento que desencadenó el lamento de mi alma de poeta penosa, porque comprendí que todo lo malo se difuminaba cuando el dolor concentrado me hacía sacar de mí (con quien sí que estoy en constante equilibrio) algo bello que además gustaba a los demás.

 

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