carta de renuncia

¿No ves que se ha llevado toda mi poesía anclada a su dolor?


14 de julio de 2015;


Adiós – le dije.

Y me miró con la derrota

de quien deja pasar mil labios

porque no pasa el uno que quiere besar.

 

Ella, compañera de batallas,

lanza prieta en mi mano al avanzar.

 

Ella, en mi paso ligero y hambriento,

en cada huella que quisiera dejar.

 

Ella, vestida de cal y de arena hasta el cuello,

con cabellos de miel y de sal.

Tan amarga su piel y en verano,

con la flor aflorando en sus labios,

las cien y una rosa que quisiera arrancar.

 

Poesía

– la nombre. –

Sin él,

tu y yo

no somos

nada.

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