Mi silencio también grita tu nombre.

Imagina, me dices.
Imagino.
Un cristal, y yo pensando en ver a través de tu piel.
Imagino.
Un cristal por el que ves a dos hombres.
Imagina dos hombres.
Y qué difícil poner cara al segundo, si yo solo pienso en uno.
Pero imagino.
Imagina que tienes que seguir a uno y que ellos no te ven.
Imagino.
Está claro a por cuál vas, dices.
Está claro, pienso.
Al que te llama la atención más, según su físico, dices.
Imagina que lo sigues y te das cuenta de que no te gusta cómo actúa, es entonces cuando irías por el otro hombre. Pero no desde el principio.
Asiento, tienes razón
o tendrías razón en el caso de que hubiera otro hombre
o en el caso en el que yo hubiera escogido al primero
pero no.
Aunque asiento.
No sé cómo decirte
que me sobran metáforas para elegirte
y me faltan palabras para expresar
que hay ciertas personas que te entran por los ojos, sí, que llevas razón,
pero otras difunden por todos los sentidos
nada más aparecer.
Y que con esas nunca te equivocas.
¿has imaginado?, Dices.
Te he imaginado, como tantas otras veces.
Y no lo digo aunque mi silencio también grite tu nombre.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s