SEQUÍA

​Estoy seca de quererte

como un río llano

entre las piedras

un agosto,

como un breve hilo de agua

que te baña

seca

como las hojas de otoño

que ya no albergan poesía

que saludan al vacío

que se arrojan al viento

que viajan, solas.

Seca.

Y no sé cómo decirlo

sin palabras

sin dejar de frotar mi piel

contra tus acantilados

limando la herida,

sin dejar de discurrir

entre tu voluntad 

ni ser

entre tus descuidos.
Seca, simplemente,

ausente,

yerma,

desierto.
Tierra 

donde ya nada crece

si no es 

bajo tus manos tibias.

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