Poesía

Como el hijo pródigo ante la ruina
cuando ya no queda nada más que desgracia y el porvenir de la plaga
secas ya las lágrimas, la impotencia de no poder regresarlo;
una vez hecha la cama, cerrado su cuarto como si nunca más fuera a volver a comer a esta, su casa
cerrado el cuarto como si un recuerdo oscuro se lo hubiera llevado, enterrado
el hijo pródigo vuelve porque no le queda nada.

Como el padre bueno, el poeta siempre la recibe.

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